sábado, 29 de agosto de 2009

UNA HISTORIA

SEMILLAS ENTRE SUEÑOS Y LETRAS

- ¡Solo una vez! Dijo Miller refregándose los ojos.
El día estaba oscuro y el frío calaba los huesos de quienes apenas iniciaban su proceso de crecimiento, los míos afectados por la artritis necesitaban un ibuprofeno para acompañarlo de un café tinto Colombiano. Rostros con ansias de vivir, repletos de mensajes, unos de tristeza otros de alegría, se iban acomodando para iniciar la jornada diaria. Solos y sin pensar en nada, creaban juegos , gritaban, reían. De pronto en el pasillo y al frente de la puerta de aquel salón de clase unos ojos los observaron. Poco a poco y sin decir nada, tomaron una silla de las que allí había, éstas sin tornillos, sin tabla de espaldar; y como cosa curiosa la tablita que es usada para apoyar el cuaderno estaba sirviendo de juguete, era una metralleta que sostenía Barinas, acompañado por Jerson, Oscar y Felipe, escondidos detrás de unos tubos que habían sido el soporte de aquellos pupitres que una vez fueron el orgullo del salón; al frente estaban Juan Pablo, Benhur, Sergio y Sánchez – así le llaman sus compañeros, dicen que es mejor por apellido- todos tenían en sus manos el pedazo de tabla y de sus bocas salían ruidos: ¡pum!, ¡pum! ¡pum! Las niñas reían y se hacían contra la pared.

- Estamos mirando un encuentro. Exlamaron al verme.
- ¿Un encuentro de qué?
- Pues profe, los muchachos dramatizan ejército contra guerrilla.
- Uy! Qué bueno! Con público y todo.
- ¿Sabe qué? Dijo una niña de grandes ojos grises.
- ¿Qué? Le contesté.
Los muchachos miraban asustados, fueron dejando en el suelo las tablas y con disimulo se iban sentando - Nos van a sancionar – dijeron. Brenda, la más alta de todas las niñas tomó la palabra:
- Profe: nosotros estamos solos, la profe Nelly está en licencia y hace un mes que estamos inventando cosas para divertirnos en estas horas. Las niñas se fueron acercando a la puerta y me rodearon. Una de ellas dijo:
-Profe ¿Qué hacemos? Nosotros quisiéramos ocuparnos en algo pero no se nos ocurre nada. Brenda, Angie y Alejandra me interrogaron con sus miradas; Lina, la más pequeña junto a Erika sonreía. Paula, la niña de los grandes ojos grises y Brenda me hicieron una propuesta, la que de inmediato acepté. A ella se unieron catorce compañeros y sin pensarlo dos veces: manos a la obra. Esto sucedió en el año 2007.

La propuesta se fue desarrollando en las horas en que estaban sin orientador y en los descansos; nos reuníamos y conversábamos acerca de todo lo que habíamos hecho durante la semana. Estas pequeñas reuniones fueron de gran alegría, cada día que pasaba estábamos entusiasmados y como si fuera poco los muchachos empezaron a enamorarse. Había transcurrido casi un año cuando nos alegró la noticia: Yo iba a ser su orientadora en esas horas libres. ¡Qué bueno! ¡Todos estaban enamorados! Y por supuesto en mi corazón también había un pedacito para ello. Así, un día se nos presentó: La Rebelión de las ratas y en Timbalí, ¡dale y dale! Rudecindo buscando riqueza y felicidad; poesía, música, cuento, maqueta, dibujo, dramatización y después “Historias de Cronopios y de famas” dice Cortázar: “…en donde las esperanzas sedentarias se dejan viajar por las cosas y los hombres y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan” entonces, se nos ocurrió organizar un encuentro, cada integrante del grupo escogía lo que le gustaba y de este manera pasábamos largas horas disfrutando, fotografías, cámara de video y elementos necesarios se reunían en ese pequeño espacio, para compartir con nosotros ese hermoso viaje en el vuelo de la imaginación a través de la lectura.

Un día les dije: - Muchachos: ¿Quieren que formemos nuestro grupo?
- ¿De qué? Preguntó Barinas.
- Pues de qué será? Le contesté riendo.
- A la hora del descanso nos encontramos. Le dije. - Riegue la bola.
Así fue, y cuando nos dimos cuenta estábamos metidos en la grande, ya habíamos comprometido nuestra palabra, y como cucuteña no podía fallar en contra de mis principios, ni mucho menos a mis muchachos. Nuestra promesa: “Acompañarnos de las letras” De todas maneras había que ampliar nuestro campo de acción.
- Esperen. Les dije.
- Yo se quien nos apoya.
Me dirigí a la coordinación y hablé con tono alegre:
- Profe Royce, le traigo una propuesta indecente.
Después de contarle nuestro proyecto, con sus grandes ojos y sin decir palabra asintió, y fue así como nos metimos en “Camino al Infierno” y a otros los metimos en “Una Dama muy simpática llamada muerte” y a otros en “Juegos violentos” “y a otros en “Los conflictos de Isolina” y a otros más pequeños en “Pablito un rayo de Luz” y “Oswaldo”
La propuesta se hizo realidad. Y ahora no somos quince, somos más de novescientos los que caminamos con el ABC en la Diosa Chía, y el viejito adorado del Jairo, el que escribe historias para nosotros, nos acompaña con su presencia en esos salones que hoy esperan ansiosos a los niños, niñas, jóvenes mujeres y jóvenes hombres, para que ellos también les cuenten historias y a sus frías paredes llegue el calor de la lectura viva de las Semillas entre sueños y letras.

3 comentarios:

jully noriega dijo...

esto es un sueño hecho realidad no solo para la profe si no tambien para nosotros sus alumnos que hemos aprendido apreciar un poco mas sobre lo que es bello leer

fabiola villamizar gutiérrez dijo...

fuimos una semilla, hoy somos un arbol lleno de propositos, gracias mil gracias por compartir de tu sabiduria y conocimiento con nosotros, gracias profe fabiola por hacer de un grupo de estudiantes un grupo que ama y aprecia el buen sabor de la lectura... brenda elizabeth

fabiola villamizar gutiérrez dijo...

profe en el transcurso de estetiempo que llevo en este curso he aprendido gracias a mis amigos y a ti el verdadero significado de lo que es grato leer ,le doy gracias a Dios por que me puso en tu camino y te agradezco por el buen concepto que tienes sobre mi y se que por leer voy a aprender experiencias y grandes virtudes que estan dentro de mi

jonathan........te quiero mucho profe sigue asi